jueves, 20 de junio de 2013

Publicación

En un tiempo muy remoto, existía un escritor. Este se mantenía horas con la cabeza sobre su escritorio intentando que una idea llegase a él. Los días pasaban y su mente pasaba por un desierto de imaginación, no había nada. Las malditas nebulosas pasaban, pero como esas nubes de mi pueblo pasaban siempre sin agua. Estaba cansado, no quería esperar más. Se frustraba ante un pedazo de madera, azotando una y otra vez su plumón  y desparramando las hojas por todo el lugar. Gritaba de vez en cuando para sacar la furia. Daba vueltas en aquel pequeño cuartejo con paredes lúgubres y manchadas. Tocaba su frente y limpiaba el sudor que le escurría, golpeaba su rostro con la mesa, pero nada funcionaba. Muy harto de su impotencia obligó a su mano siniestra a escribir. Embriagó su pobre mente con el peor licor que pudo encontrar. La desesperación. Y siendo este su mala musa, escribió y escribió, sin motivo alguno. Los versos no estaban bien hechos, la métrica ni siquiera se presentaba. La sintaxis era nula. Sólo hacía su labor por querer terminar. Y vaya que lo logró. Fueron si mal no recuerdo un total de varias hojas llenas de letras sinsentido. Las tomó con un arrebato y las puso debajo de su axila, salió y pronto miró la luz radiante del sol, ¡Oh bello astro dónde habías estado! Salió corriendo, sin importar si llovía o si nevaba, sólo salió apresurado ¿a dónde? Sólo se dirigía a algún lugar. Recordaba entre su entusiasmo de haber por fin terminado algo la vieja escuela, sí ese lugar donde el ocio y la desidia, el miedo y lo escéptico lo dominaban, ¿cómo ahora le pedía al consejo del parnaso ayuda? ¡No! Era inevitable su actitud. Pero sentía que ya era hora y por eso salió, por eso corrió. Estaba ya muy harto de quedarse ahí, sentado, ahí inmóvil, ahí sin habla. Y mientras corría su mano seguía temblorosa, como cuando alguien se expone al frío y se les baña con agua con ligeros pedazos de hielo. Y no le importó, su mano no decidía por él, ahora quería exponer no sólo su trabajo a sí mismo como un logro, sino quería darlo a conocer y llegó, sí a una puerta de madera café, grande y cerrada. Tocó una vez y nadie abrió, lo intentó y estaba ahí la persona a la que mayor debía respeto, o quizá no, pero era él ese hombre sencillo y camisa de cuadros quien decidía si su texto estaba bien o no, ¿quién era? ¿Por qué tanta importancia? Probablemente el escritor había tomado tanto afecto al editor desde que él le mencionó ser editor y sabía si la obra debía considerarse buena o mala. Él era el editor, el que mueve un dedo y dice que se hace o que no en la obra, sí en las obras del autor, ¿y no creen que por eso merecía un poco de respeto y sobrevaloración?
Estaba entonces el escritor frente al editor, el primero exhausto, cansado, con la mirada sin rumbo, sólo levantó su rostro para entregar el texto. El editor no entendió exactamente qué deseaba su gran amigo, pero tomó el texto y comenzó a leer. Era terrible ¿era una broma?, preguntó el editor, no, contestó con alta voz el escritor: este es mi texto que con mucho trabajo he terminado en estos casos, el editor, un hombre profesional sabía cómo tratar con este estilo de problemas, podría jurar que no era la primera persona que le presentaba un trabajo tan malo como este, por eso, supo hasta el último momento tratar al escritor. Qué dice señor editor, ¿qué piensa de mi trabajo? dijo con un rostro más animado que nunca el escritor, su compañero sólo mencionada que no deseaba ser descortés y que sería mejor diera otra verificación a su obra, podía estar errando al entregar un trabajo así sin buena ortografía, sinsentido, sin sentimiento, sólo escritura por ser, sin ningún motivo. El escritor, bajó su mirar ¿qué podía hacer? sólo le importaba dar a conocer su gran y ciertamente última obra, sí desde un principio el escritor era un ser verdaderamente dramático. Respiró profundo el escritor y con un sinfín de adjetivos negativos se dirigió al editor, este sólo callaba dejaba que todo ese enojo banal saliera de aquel pobre hombre, quizás era necesario, tal vez no, pero ¿qué podía hacer? ponerse de la misma manera y terminar ambos en gran conflicto. El editor sólo recibió y recibió, leyendo a la vez esa mala obra que tenía en sus manos, mencionó en un lapso donde el escritor dejó de hablar que él podía ayudarle para perfeccionar su arte, pero muy porfiado el artista se negó. Creía que lo suyo había sido perfecto, el editor dijo que su amor, su amor no eran las letras en sí, pero que le gustaba mucho corregir los textos, de cierto modo decía que él no escribía sólo corregía y ese era su verdadero amor. Más indignado por el desprecio de la escritura, por el desprecio a las horas de estar ahí sentado y sin que la musa apareciese, por algún motivo el escritor tomó aquello como algo personal, no oía, no escuchaba, no estaba consciente, sólo quería publicar su horrible obra. Ya cansado el editor de trabajar con aquel hombre tan obstinado, al fin accedió a publicarle la obra. El escritor muy feliz, besó en la mejilla de su amigo y salió gustoso a las calles, aun cuando el editor le advirtió habría consecuencias de ello.
Pasó un sólo día, un insignificante día, de esos que pasan con sol radiante sobre uno sin saber si es martes o es lunes. A pesar de ello, el gran astro parecía estar con alineación de mercurio, sí parecía miércoles. El escritor, se levantó con un rostro marcado y babeado sobre el escritorio de madera vieja donde solía pensar, pensar y de vez en cuando golpear su rostro sobre él. Despertó ese día  sin saber dónde estaba, volteó y sólo vio oscuridad, no había luz. Ni siquiera los rayos más radicales se atrevían entrar a su cuarto, era sombrío, maloliente, insalubre, no era un lugar seguro para los rayos esos que dan vida. Se levantó y su boca estaba reseca, pero entre toda su nubosidad recordó algo importante, algo que en verdad había sido diferente a todo el hastío de su vida. Había escrito, ¿pero qué? ¿Qué había hecho? Revisó las hojas ahí tiradas haber si algo le daba una pista, todo fue en vano, sólo recordaba malos versos Qué importa el sol y la luna si yo soy yo y el mundo sigue girando sin parar… estoy abatido… no queda más… ayer te he visto pajarito, dónde te has metido… soy feliz… ¡No! No había el más mínimo sentido en su poesía, mucho menos en su prosa. Se puso sus zapatos y dispuso a salir, pero qué haría si su obra ya habría sido publicada, qué podría hacer, ya lo había hecho y lo hizo mal. Estaba desconcertado y quería devolver el tiempo, pero hasta dónde, hasta dónde sintió que lo que hacía estaba mal, dónde comenzó el error, al querer ser escritor, al no hacer nada más que eso, a ni siquiera lograrlo, en verdad a dónde quería ir. Pensó en acercarse al editor, con qué cara, con aquella que maldijo una y otra vez a sus generaciones antepasadas y las del porvenir, ¿así iría? No, no podía hacer nada sólo resignarse a que había arruinado su vida en cuestión de sentir una desesperación cotidiana. Estaba asustado, infeliz, llorando, gritando aún más que cuando en su escritorio pasaba los días, pero sabía que era en vano abrir su boca, estuvo mal y ahora lo pagaba. Quiso entonces olvidar todo o al menos pedir disculpas al editor por tanta descortesía de su parte. Abrió esa puerta, dura y enorme casi, casi tan dura y enorme como el orgullo, pero la tumbó, debía al menos sentir que una cosa antes de haber terminado su corta trayectoria como escritor tenía un matiz con tintes de lo correcto. Se postró ante el mundo nuevo, el mundo donde estaba ya su obra al exterior y lo primero que pudo percatar fue un hombre, un hombre como él leyendo un libro, se acercó por la extrañeza de ver a alguien hacerlo, cuando estuvo cerca el hombre dijo: esto es lo peor que he visto, sus palabras parecían chorros de agua, porque pronto distinguió era su texto, su desgracia. El hombre que sostenía el libro pronto se volvió líquido, se diluyó con sus propias palabras, se desvaneció, se quebrantó ante el escritor ¿qué había hecho? ¿Qué hacía su obra con las personas? El escritor, entonces temió de sus actos, miró cómo su obra no sólo le afectaba a sí mismo sino a los demás, de pronto una nueva idea llegó a él y quiso al menos salvar a las pobres ánimas infortunadas por tener su obra en sus manos, sí eso quizá calmaría su corazón arrepentido. Y corrió hacia no sé dónde con un tembloso caminar que no le daba orientación, sólo comenzó a dar pasos rápidos. Caminó de un lado a otro, revisando a cada hombre, a cada a mujer, a cada persona que portase un libro para asegurarse que su existencia estaba del todo bien y fue ahí cuando vio a lo lejos una mujer, bella, alta con el cabello lacio, negro y largo llevaba en sus manos uno de sus libros, la mujer aun no lo abría, lo sabía por su forma gustosa de vivir la vida. Podía salvarla. Se dirigió a ella rápidamente y tarde fue cuando sus ojos grandes y profundos dieron lectura a aquella atrocidad. Su boca que era delgada y rosada comenzó a tirar un gran líquido colorido, dejándola triste y desvanecida. Era su alma y de eso el escritor estaba seguro. Quiso detener el acto, pero no podía, su libro era tan malo que hasta la mujer más feliz en la faz de la tierra terminaba atrofiada.
Dejó luego a la mujer ahí tirada, con sus ahora hundidos ojos y sus labios resecos. Siguió buscando, de sur a norte, de cielo a profundo de lado a otro y encontró ahí en el lugar menos esperado, en el césped fuera de su hogar estaba ahí su obra posando sin más ni más, con las hojas sueltas bailando con el viento, bailando con un ave que estaba a punto de aterrizar. El escritor no hizo nada más que ver cómo este animal picoteaba las hojas y como poco a poco comenzaba a temblar expulsando raros sonidos guturales. Era una paloma blanca ¿cómo podía sufrir tanto? Comenzó a picotear el césped sin importarle nada más, sus alas se llenaban de tierra, picoteaba una y otra vez más fuerte la superficie, ya no era sólo su pico sino toda su cabeza, los gritos de pobre animal seguían saliendo, giraba su cabeza en 180o grados, el escritor no pudo más tomándola y estampándola contra una pared. La paloma se convirtió en hojas. Miles de hojas salieron volando, el escritor temió tanto porque eran las tristes hojas que el pájaro había visto, sólo había unas pastas en el pasto. Las miró todas en el piso, en el pasto, en sus pies, no tuvo la fuerza para levantarlas y mirar la escoria de obra había producido, tomó algunas de las hojas, sin leerlas y casi sin mirarlas, las tomó porque el editor podía cambiar un poco del contenido. ¿Por qué después de todo aún tenía fe en el editor? Se dirigió al hogar del editor, pensando tanto en el qué decir que olvidó por completo en qué contestar, tocó casi a la media noche y el editor con las pocas fuerzas abrió. Estaba abatido,  amarillo, débil, cenizo, casi muerto. El escritor, no creía lo visto, pero era real, era su verdad. Intentó hablar de nada porque no sabía qué decir, el editor le ofrecía su hogar y él entraba incluso cuando lo veía ahí moribundo y por su culpa. El escritor no podía estar más tiempo ahí, así que sólo pidió disculpas por lo acontecido y entregó las hojas para la posible corrección, en ningún momento volteó a ver el rostro de su amigo, sólo salió al escuchar al editor decir con voz quebradiza no te apures. Las hojas se quedaron en el escritorio del editor, mientras las huellas del escritor se borraban en la noche.
Epílogo.
Un día después alguien visitó al editor y vio las hojas sobre su escritorio, llevaban como inscripción:
-          Cuándo se acabará.
-          Cuando algo similar suceda.

El editor, estaba muerto.

viernes, 31 de mayo de 2013

Medusa

Cuando regresó de la casa se dio cuenta que las palabras de ella eran una verdad. Sudó frío al darse cuenta de la realidad y más aún cuando no podía olvidar detalle a detalle lo visto en su hogar. Y en verdad era imposible, llegar a su cuarto, ese lugar tan oscuro donde los claros de sol se asoman sólo cuando la cortina que les obstruye entrar está mal acomodada, en ese cuarto donde está un sillón en una esquina cerca del baño y sobre él un montón de ropa, en ese cuarto donde una vez la llevó, la acostó, la tomó y la dejó ir. Estaba ahí de nuevo, al menos en sus recuerdos de hace apenas unos cuantos minutos, regresó a la escena para comprobar si sus palabras eran reales. Estando en su habitación se dirigió primeramente al colchón, lo inspeccionó con el olfato como si eso le ayudara a remontar el momento, tocó con suavidad la superficie para reconocer donde habían estado los cuerpos, pegó su oído a este y se quedó un momento inmóvil, llenó su pecho de aire y suspiró, no podía creer cómo aquella noche mágica había causado tanto mal. Después de inspeccionar la cama minuciosamente se pasó al sillón, donde todavía estaba la ropa de él y de ella tendidos, apartó la suya tirándola en la alfombra que rodeaba todo el cuarto, agarró la femenina con el mismo detenimiento como lo hizo con la cama, tomó la blusa, esa blusa insignificante con estampados azul y blanco tan desagradable, él la odio al menos ese día, jamás lo supo sólo sabía era horrenda. La aventó junto con la suya aunque estuvo a punto de tirarla a la basura, se posicionó luego de los jeans de ella, eran claros y entubados. Los revisó, no había ninguna señal de algo extraño, sólo eran unos jeans que quizá había comprado en un momento de oferta o tal vez eran usados, no le importó y los echó junto a la demás ropa. Entonces encontró la respuesta, la verdad, lo omitido por él, porque lo sabía pero no quería darse cuenta, las palabras de ella estaban ahí eran presentes, eran reales. Inspeccionó la braga de la mujer, de un verde oscuro, apenas si se notaba el color por la poca claridad del cuarto, tomó las pequeñas bragas casi en forma de corazón, la sostuvo con las dos manos y la alzó a lo alto, tuvo que soltarlas pronto cuando una ligera línea de polvo comenzó a caer. Había arena. Cerró pronto los ojos, frotándolos sin soltar la prenda, la puso  a la altura de su pecho y observó allí en la parte de la entrepierna una cantidad considerable de tierra, era más bien una fina arena, tenía un color brillante como esa arena desértica que pasa bajo el sol esperando un poco de agua y se queda así, sólo esperando. Pasó sus anchos dedos por la parte medio de la prenda íntima sintiendo cómo se impregnaba ese polvo cósmico en sus yemas, lo olió y trató de recordar si lo había sentido durante la penetración, pero sólo recordaba el momento de éctasis. Nunca, incluso porque él la desvistió sintió esa materia ahora ahí encontrada. Estando allí con los calzoncillos de ella en la mano, no tuvo más remedio que ir a buscarla para ver si podía remediar el daño.
Un poco más relajado y haciendo un lado la sustancia arenosa encontrada en su casa, hizo remembranza de cómo había encontrado a esa chica, recordó era un día cálido de mayo en el centro de la ciudad ocasionalmente visitaba un café, ahí fue cuando cruzó la mirada con ella. Una mirada, profunda, oscura, penetrante, con mucho más que dos negros ojos. Había algo más. Él la vio y de pronto se sintió hechizado, quizá era muy exagerado, pero la atracción profunda sentida no se trataba precisamente de amor sino era un deseo carnal. Se acordó el estado hipnótico en el que se encontró aquel momento, se levantó de la silla en donde estaba sentado en la explanada del café, el sol tornaba el cielo con matices entre naranja y rosados, los pájaros cantaban con su retorno a su hogar. Las personas parecían sólo estatuas inmóviles que adornaban el entorno y ella, ella estaba ahí tan sola, tan llamativa, tan misteriosa. Él se acercó, la miró de pies a cabeza y dijo: desearías tomar una taza conmigo. Sus palabras salieron de lo más profundo de su ser, jamás había hecho tal propuesta a alguna otra mujer. Se sintió extraño, ella por su parte con sus ojos brillantes, lo miró y posando su mano en la boca afirmó sólo con un movimiento cefálico. Ambos se dirigieron a una mesa, él no dejaba de contemplarla, ella sólo respondía tácitamente las cuestiones. Él quería conocer más, quitar esa nubosidad que ella ponía en su persona, quería quitarle la ropa, quería conocerla. La tarde llegó a su fin, la noche apareció, él le ofreció llevarla a su hogar, ella bajando la cabeza se negó. Viendo su intento fallido pidió su número de teléfono, ella se lo otorgó. Ambos partieron a su rumbo con una despedida muy formal. Recordaba ese día haber ido a la casa y sólo pensaba en ella, no podía olvidar su mirada, sus ojos casi inexpresivos, casi parecidos a un big-bang, semejaban todo y no decían nada, ¿qué escondían? ¿Por qué eran tan profundos y tan negros? ¿Qué le trataban de decir? Él no dejó de pensar en ello toda la noche y sólo se trataba de dos luceros incrustados en una dama. La noche hizo su curso más largo que otras veces, pero al fin y al cabo el sol volvió a salir, él no pudo esperar tanto tiempo y antes de dirigirse al trabajo la llamó. Timbró tres veces y antes de sonar la cuarta su voz delicada contestó. Realmente él no sabía que decir, no se había percatado de que no tenía plan alguno para planteárselo, daba gracias a la lingüística por las frases ya estructuradas para conversaciones de este estilo, preguntó su estado e inconscientemente o engañado por su subconsciente la invitó a salir, ella río, su risa era más bien de recuerdo, de deja vu  a sus palabras y luego de un rato aceptó su propuesta. Sería luego de seis días su reencuentro. Y así pasaron, después de una larga espera, de días con más de veinticuatro horas y el calor cada vez más intenso. No ayudaban en nada la desesperación de él, pero el día llegó y de nuevo se encontraron. Ahí en el café, donde fue su primera mirada. Estaban los dos de nuevo de frente, ella llevaba esa horrenda prenda con estampados azul y blanco, los jeans claros y unas balerinas color perla. Él la tomó de la mano y cruzó junto con ella la puerta a pesar de ser un café al aire libre. Tomaron asiento y pidieron cada quien por su parte. El silencio se adueñó de sus bocas, ninguno tenía un tema de conversación y después de un rato él comenzó a hablar. Surgieron luego muchas cosas de que hablar, poco a poco las risas comenzaron a salir y los gustos en común también, era casi un acto afectivo en aumento y como un orgasmo él le dijo “me gustas” de nuevo el silencio se apoderó de ambos y un frío, eso extraños y repentinos fríos que llegan de mayo tocó el cuerpo de ella, fue también el aire su cómplice y dejó una piedrita en su ojo, no lo pudo evitar y soltó una lágrima. Bajó la cabeza y dijo: no lo hagas, me desmoronas. La boca de él se llenó luego de flores y las quiso poner en ella. Atentamente como toda mujer se sentía alagada, sonreía de vez en cuando y giraba su café antes de darle un trago. Ella ¿qué sentía? Sólo sonreía.
Las horas transcurrieron él de nuevo le ofreció llevarla a su hogar, esta vez aceptó, pero el juego de miradas entre ambos los llevó primero a la casa de él. Los besos comenzaron a ser partícipes del momento siendo cada vez más intensos, poco a poco iban avanzando por la casa de él, hasta llegar a su cuarto, ahí la dejó caer, la respiración de ambos se aceleraba más y más, ninguno de los dos podía parar. Él trozó los botoncitos de su blusa. Ella respiró con fuerza. Él miró sus pechos color canela, suaves y de buen tamaño. Los tocó con precisión y usando todas sus yemas. Agarró su pezón con los dedos índice y pulgar con delicadeza, lo mallugaba sintiendo su arrugada textura. El respirar de ella simplemente se hacía más rápido, él bajó con arrebato su mano y desabrochó el botón de su pantalón, por la oscuridad ni siquiera notó el color de su ropa interior, sólo la aventó al sillón. Abrió sus piernas y en un segundo la penetró, su misión estaba completa. La tenía, la poseía, su deseo profundamente carnal se lograba, jamás había sentido un acto sexual con tanta intensidad, jamás su descendencia había tenido tanta fuerza al abandonar su cuerpo, jamás sintió tanto deseo por una mujer al poseerla. Era una experiencia inexplicable.
Así terminó aquella noche luego de dejarla en su casa con los boxers de él en ella y su camisa puesta, aun lo podía recordar, sí había sido una noche anterior, pero durante la mañana siguiente las palabras de ella no dejaban de rondarle “me desmoronas” una y otra vez pasaban las mismas palabras por su cabeza y no pudo más salió de urgencia, salió dirigiéndose a la casa y buscando evidencias, fue así cuando vio aquello. Entonces quiso pedirle perdón o quizá decirle que en verdad la quería. La contactó entonces y se dirigió a su lugar de trabajo. Luego de volverla a ver con su uniforme de secretaria, sus tacones de alto, su cabello agarrado, sus mejillas pintadas y una sonrisa en la boca, todo cambió para él, miró sus ojos y estaban gustosos, podía ahora leerlos, no había ya nada más en aquella mujer que le atrajera, era realmente feliz ahora que lo veía. Él se acercó despacio y le susurró al oído: creo que ya no nos podremos ver. Suspiró profundo ella y comenzó a llorar tapándose el rostro, se reconocía a sí misma y quedó allí parada inmóvil, las personas alrededor se quedaron petrificadas, el tiempo sólo pasó para ella nada más se movía. Ella se quedó sola.

viernes, 17 de mayo de 2013

V centenario


El quinto centenario fue un evento que causó controversia en América latina, donde no sólo se observó como una conmemoración al encuentro de los dos mundos, también nacieron molestias y puntos positivos hacia dicho festejo. Pero ¿de qué modo tal remembranza puede causar tanta discusión algo que nos marcó tanto al viejo mundo como a nuestro continente? ¿Cómo ha afectado nuestra manera de ser tal acontecimiento y por qué el recordarlo nos hace ver al mundo desde tantas perspectivas? Fuertes Medina, hace una reflexión del cómo Perú recibió tal acontecimiento, expresando que no fue una marcha amarillista donde se daban a conocer plantones neoindígenas en contra de la celebración de la conquista, no obstante menciona en su argumento del cómo fue la comunidad intelectual la cual se dedicó más a dicho tema, haciendo énfasis en los cambios, documentos y enfoques sobre el tema. Nos explica la versatilidad que obtuvo dicho evento y de qué manera el pueblo peruano, aprovechó lo mejor de este para más que nada hacer consciencia entre el país y su pobladores, sin el remordimiento de estar atado a un pasado oscuro y lleno de matanzas sabiendo interpretar y llevar a cabo el presente. No obstante hay que estar consientes de que lo expuesto en este documento es una recopilación de información la cual tal vez esté manipulada de algún modo, cosa que aquí no se discutirá pero se hará ver. Por otra parte si nos posicionamos más abajo en el mapa latino encontramos en Argentina un grupo musical llamado Los Fabulosos Cadillacs pero ¿de qué modo participan ellos dentro de esta investigación? Dicho grupo realiza música dentro del género ska, una de las peculiaridades de tal género son ciertamente las cuestiones sociales desde un punto liberal y en contra de las instituciones corruptas. Tales son los elementos que conforma dicha vanguardia que la celebración de la conquista fue un blanco exponer sus injusticias sobre la degradación que sufrió nuestras comunidades nativas ante el poder invasor. Así mismo podemos ver en la letra de esta banda cómo se presenta un repudio ante el acto de llevar a cabo tal festejo mostrándose del siguiente modo:
El v centenario, no hay nada que festejar
latinoamericano descorazonado
hijo bastardo de colonias asesinas
cinco siglos no son para fiesta
celebrando la matanza indígena
No damos cuenta que se enmarca explícitamente la furia y el rencor que aun se le tiene al proceso de conquista. Vemos entonces dentro nuestro continente el hecho de celebra el V centenario tiene dos enfoques sumamente diferentes, de tal modo considero necesario ver la realidad con que tal festejo, llevado a cabo en el 92 en España, por ello daremos a conocer al igual que se hizo con América dos puntos de vista para luego dar una resolución sobre tal acontecimiento. Por una parte, en España tal festividad tuvo como principal enfoque el remodelar sus principales ciudades para realzar el crecimiento como cultura y obviamente y dentro de un sistema capitalista atraer turismo para las cuestiones económicas. Vemos que tal celebración fue de gran utilidad a España para sus cuestiones económicas y más que nada para el patrimonio de la misma nacionalidad. Pr otra parte vemos que aquí también se presenta un grupo musical el cual está también enfocado a las situaciones sociales actuales y me refiero al conjunto musical de Extremoduro, ellos del mismo modo que Los Fabulosos Cadillacs también hacen cierta veneración al V centenario y del mismo modo vemos cómo hacen una crítica a tal situación, no obstante este grupo hace ver tal acto como algo más irónico o más bien satírico, como se muestra a continuación:
Debía, en una india, perseguir su amor.
Y ahora, ya puedo verles junto a mí,
que al cabo de algún tiempo la encontró:
nació un indio, —pequeñito y vacilón—,
que sigue preguntando: —¿Qué pasó?.

A diferencia de la banda latina vemos cómo se juega el papel de la combinación de cultura y cómo el resultado de esto queda en una circunstancia donde no reconoce su identidad y sí pudiera ser que en nuestra comunidades americanas muchas veces este concepto de confusión se tome para representar lo que somos y lo que nos han dejado como herencia.
            Comprendemos con tales comparaciones cómo aun en nuestra actualidad se sigue viviendo el post-colonialismo de una manera u otra para reforzar cuestiones diferentes dentro de nuestra cultura y es que muchas veces importa al público que va dirigido la información, así pues aquellos que tienen el poder de cierto modo son quienes mueven a las masas sea cual sea su conveniencia, por un lado el conjunto intelectual trata de enriquecer sus conocimientos por medios de los beneficios y logros obtenidos luego de la conquista; en otro aspecto la música está dirigida principalmente a la comunidad juvenil  de la cual se les quiere hacer consiencia del abuso del poder ya sea por extranjeros o los mismos de ahí, al menos como se vio reflejado en este estudio. Por último el festejo del V centenario, realmente pierde en la actualidad como fecha conmemorativa y se utiliza sólo como excusa para retomar valores e ideas que se estaban perdiendo, tal es el orgullo nacional, la aceptación multirracial y podemos decir la constante lucha contra la esclavitud. De cierto modo y para finalizar podemos decir que el post-colonialismo de este modo nos sirve meramente para esa identificación como latinos, pues tales sucesos aun siendo catastróficos dentro de nuestra tradición son rasgos que nos dan nuestra identidad. 

sábado, 11 de mayo de 2013

Objeto del deseo.


Soy presa silenciosa de tu actividad
Foránea, yo sonrío cuando no me ves.
Y es que tan sólo necesito verte
Para prenderme, necesito saber
Que estás ahí y mi locomoción
Se altera, nadie lo presiente.
Estoy sentada, estoy parada,
Estoy mirándote, contemplándote.
No podrías siquiera saber qué tramo,
Parezco casi inmóvil y sin sentido,
Indiferente ante tu presencia, pero
Quién más que tú conoce la sensación
De tenerte cerca, quién sabría explicar
El recordar tu manera táctil de ser,
Y es que tan sólo el verte
Ahí, tan lejos
Ahí, tan cerca
Ahí, en mis recuerdos
Me transporta a cada noche vivir
De nuevo la sensación de tu piel
De los lazos
De sin la ropa
De nosotros
Y luego, un día después, entre la
Incertidumbre
Donde tú y yo no existimos
Donde yo sólo te contemplo
Y tú sólo eres objeto del deseo.

miércoles, 24 de abril de 2013

¿Qué es eso?


Primero que nada quiero aclarar que esto es sólo una recopilación de información para aquellos que desconocen de música “indie” sí así es para aquellos cultos merecedores de premios nobel que se espantan por escuchar cosas poco convencionales. Bueno ahí les va mi grupo a tratar, el cual quizá no sea del agrado de todo y lo respeto en cierto modo, claro siempre y cuando no se crean tan open mind y critiquen lo que no conocen, pero bueno dejando a un lado eso, les quiero hablar de Jack off Jill. Siendo nuestra información base Wikipedia podemos decir que, Jack off Jill es una banda de origen estadounidense compuesta por las integrantes Jessicka Fodera y Robin "Agent" Moulder, quienes desde un inicio no han dejado la banda. A comienzos del grupo musical, se buscó que las integrantes fueran mujeres, siguiendo los patrones de L7 y Babes in toyland figuras a seguir. Obviamente no sólo fue la composición femenina lo que buscaban sino también el ritmo que estás bandas de los años 80´s manejaban. Es evidente debían tomar como base para poder comenzar la suya, lo raro de ello, no sólo se marca en la composición de integrantes, sino también lo esto significo. Porque podemos hablar sobre grupos musicales creados por cuestiones de rebeldía hacia la sociedad en cuestiones de edad, la adolescencia se identifica por estos cambios, pero cuando hablamos de una cuestión femenina debemos de tener cuidado y a qué me refiero con ello, simplemente a relaciones feministas, por ejemplo como nos menciona Judith Lowder la participación de la mujer se hace más activa cuando durante los años se ha encontrado bajo el yugo varonil. Así pues decimos que veinte años antes de comenzar la época del siglo XX se vivía aun la opresión machista en el ámbito musical incluso cuando la revolución sexual se había dado treinta años atrás en E.U.A. El género que presentan estas autoras quizá no sea del todo relevante en nuestros tiempos sin embargo ellas mostraban esta rebelión ante una supremacía masculina, donde las mujeres ni siquiera se presentaban como individuos musicales, sí también estuvo Joan Jett como solista quien nos demostró el poder femenil tiene la capacidad sobresalir en el ámbito “indie” a principios de esta rebelión sexual donde la mujer comienza a tener más prioridad y autonomía gracias de cierto modo a Hugh Marston Hefner y conversión a la perspectiva sexual tanto del hombre como la mujer. El caso es que este transcurso tiene nombre, Jack off Jill no sólo nace por querer llamar la atención, ni mucho menos de imitar a otras bandas, sino su principió es una continuación de una revolución denominada Riot el cual tenía como fin de hacerlo uno misma, si el Punk como género musical tiene el fin de ser rebelde y tomar iniciativa propia, el Riot iba más allá de ello y denunciaba el crear de cierto modo tu música como individuo femenino, pretendía además crear consistencia de la que la mujer también puede crear música y no sólo eso además muestra un grito donde la voz expresa de manera  agresiva la inconformidad, la locura y la perspectiva ante el mundo de la mujer de una manera explosiva donde desea detonar todos sus sentimientos, tabús y prohibiciones en un modo ciertamente considerable, pues sentían, me imagino, la necesidad de sacar todo aquel sentir hasta que alguien escuchase su llamado. Vemos que Jack off Jill no sólo canta de manera gutural pues intentan representar esa represión vivida de sus predecesoras y expresarlas de cierto modo que puedan sentir su generación de principios del siglo XX cuando aun se sentía esa desigualdad de género. Así vemos que dicho grupo no sólo crea música por crear sino que su propósito va más allá de imponer un género pues intenta más que nada crear consciencia en el oyente de dichas luchas de cierto modo pasivas en el sentido que no se expone la lucha física sino musical, por ello es importante saber de música donde los exponentes tienen una manera propia de expresarse particular pues intentan demostrar ciertos aspectos importantes y relevantes de la vida. Es así de esta manera escueta como doy testimonio de Jack off Jill que no sólo es ruido o cuestión para decir ¿qué es eso? sino es más que nada una revolución ante lo que se ha vivido como mujer y se quiere expresar como música. De este modo intento dar a conocer cómo dicho grupo tiene relevancia ante la sociedad para que antes de criticar sepan apreciar la música y su intención.  Por cierto aquí dejo un link de una de sus canciones me gusta mucho :D http://www.youtube.com/watch?v=MA4tdXLPeWI

lunes, 25 de marzo de 2013

Mi vida es un asco.


Para empezar he de comentar mi vida más que un asco está llena de sarcasmos y esta vez sólo quiero exponer algo que me molesta mucho y quizá uno y que otro lo ha vivido, porque realmente la vida no es un asco, porque la vida es una cosa hermosa y llena de alegrías, llena además de lo que tú quieras conceptualizar como felicidad. En verdad no creo a dos personas con el mismo concepto de felicidad pero sí todo el mundo lo desea, entonces ¿qué pasa cuando uno trata de reconocer su punto máximo de alegría? Todo, todo sucede por esas escuelas, teorías, reglas, psicología, etcétera. Todos creen tener la razón sobre el tema, todos creen que la felicidad es una institución donde sólo los aptos que se prepararon durante toda su vida siguiendo un modelo estrictamente rígido logran llegar a él, señalando con fría mano a los otros por no haber sido tan habilidosos para llevar su camino por este único y solamente verdadero sendero a la felicidad. No, no estoy en contra de las instituciones en cierto modo estabilizan el orden social, tampoco quiero hacer énfasis en ello pues mi punto tiene otro rumbo. La felicidad entonces muchas veces así no la manejan, realmente platico mi anécdota desde mi niñez donde tenía cierta manía de comer borrador, no era sólo yo la única que comiese goma en mi salón sino además otras dos compañeras y yo lo hacíamos. Luego de hacer dicha práctica un día nuestro profesor observó conducta tan poco usual y preguntó con asqueada cara ¿comes borrador? Yo, con gran orgullo respondí afirmativamente, se alejó de mí y siguió la clase, por alguna razón mis compañeras decidieron ya no comer borrador, yo por mi ingenuidad no lo entendí. Fue esa la primera vez (o al menos que yo recuerde) donde me negaron mi voluntad, luego de ello muchos recuerdos los mantengo presentes, pero sólo usaré los apropiados para este tema. A mis trece años cuando obtuve mi primer celular recuerdo haber estado con las manos dentro de mi pantalón, era una maña también usual en aquella época, la verdad es que no me creo única en ese aspecto, sé que mucha gente (o quizá toda) toma ciertos elementos y los va produciendo en un tiempo determinado, y como dije el mío era ese, yo solía llevar una paleta, las manos en los bolsillos y música en mi cabeza casi todo el tiempo, me sentía imponente ante todo, podía hacer cualquier cosa aun cuando a esa edad ni siquiera en noviazgo, alcohol u otra cosa de rebeldía pensara. Sólo me importaba aquel día mi celular, mi primer y nuevo celular, yo como he mencionado en mi posición cómoda vino alguien a mencionarme “esa postura sólo muestra inseguridad en una mujer” no podía creer las palabras escuchadas mi forma de estar era todo lo contrario a lo deseado, estaba en un error, no pensé cómo mis acciones iban en contra de mi pensamiento. Desde ese momento, las personas a mi alrededor comenzaron a señalarme lo que estaba bien y lo contrario. Poco a poco fueron incrustando en mi inocente cerebro ideas sobre cómo se debe actuar, fueron creando en mí una personalidad fuera de lo que soy yo. He aquí a lo largo del tiempo he ido reflexionando si eso estaba bien o si sólo era un método para hacerme creer mi vida era un asco. Llegué a la conclusión todos aquellos consejos en verdad no me servían de nada y sólo confundían mi rumbo y la verdad veo innecesario decirle a alguien cómo debe de buscar su felicidad si no la conoce bien, ahora tal vez existan patrones para determinar los estados de cada persona, sin embargo creo que si alguien no pide ayuda es porque se siente realmente feliz con lo que hace, en mi punto de vista tendrá más conflictos cuando alguien desee cambiar su forma de ser entonces será aún más juzgada porque está confundida. Es importante respetar la individualidad de las personas, siempre y cuando no nos afecte y no afecte a terceros, cada quien tiene formas distintas de visualizar el mundo y mientras sea una criatura inofensiva al alrededor creo que es bueno respetar ello. Porque luego creerá que su vida es un asco, lo cual no lo es porque cada vida tiene un destino diferente y el obligar a alguien ir por un camino que no es el suyo sólo trae amargura al individuo e inocentemente esto sí afecta a terceros, antes he hablado de los “cansados de la nada” que son el resultado de querer cambiar a las personas. Entonces y como conclusión vivan su vida sin seguir ningún sistema para lograr la felicidad, porque esta sólo se encuentra en cada una de nuestras acciones haciéndolas con gusto, sólo así no hay otra manera, pero teniendo en cuenta no somos seres independientes del todo por ello debemos de responder de manera positiva a los demás contribuyentes de nuestra sociedad, pues así como nosotros ellos también son individuos y si nosotros dejamos que se realicen totalmente, ellos harán lo mismo por nosotros, ahora si quieren abordar la política en este aspecto, muchas veces los puestos dentro de está no son del todo por voluntad propia sino son ambiciones ciegas por el poder. Mi enfoque está más dedicado a cuestiones donde lo material o monetario no importa en realidad, porque estás ideas de tenerlo todo se nos van inculcando y sé también no soy la primera en hablar sobre estos temas y creo no ser la más acertada pero la verdad tenía la necesidad de exponer mi punto con la simple intención de dejar en claro uno sólo debe cuidar una vida y es la suya, sólo hay una o tal vez varias, pero en esta es necesario disfrutarla porque como Unamuno mencionaba no sólo somos razón sino también somos de carne y de hueso, también sentimos y hay que aprovecharlo.

martes, 12 de febrero de 2013

Ligera depresión.

Intento detener el instinto que no me es familiar, 
va en contra toda mi fuerza 
y me detiene. 
en el momento menos apropiado porque parece mi cuerpo llenarse de vigor y desea explotar. No, no es propiamente mi voluntad romper en llanto y tampoco quedarme en silencio, es complejo saber que realmente deseo parar, entonces sufro, sufro quizá sea unos cuantos segundos eternos, eternos donde mi mente se derrite embarrando la capa craneal de dolor insoportable, los músculos se tensan, mientras quieren ser fructíferamente libres y desembocar en paz. Mis manos pulsantes se enredan  entre sí queriendo ser puño enérgico desatado. Tal vez sea que oprimo el sentimiento molesto de impotencia a lo que debe ser impotente, a lo que no se debe mencionar, a lo que se calla. Eso, que mata paulatinamente el corazón. Es necesario de vez en cuando dejarlo libre pero, si no tiene motivo o caso si se deja siempre en ese punto suspensivo en el que se cultivó, de qué sirven tantas palabras si ninguna es la adecuada para representar el mismo dolor de la desesperación en la capsula humana insatisfecha, quejumbrosa, temerosa, rencorosa, porfiada, en mí...