jueves, 2 de agosto de 2012

Tengo mis razones.


Esta vez me enfoco a hablar sobre una persona que admiro y a la mayoría de la gente detesta, pero al menos saben ¿de dónde viene su funesto humor hacía él? Claro, son tan esnob que creen no vale la pena admirar su trabajo y si les preguntase ¿conocen al menos su trabajo como para hablar de ese modo? también dirán que sí y luego mi confesionario seguirá con: ¿ustedes son capaces de clasificar si es bueno o es malo o sólo se dejan guiar por una crítica de alguien parecer ser intelectual? Entonces terminaría preguntándoles ¿acaso conocen su vida como para criticar su trabajo? Y quizá tal vez les pregunté ¿Qué tanto han hecho ustedes en su vida? Estoy completamente segura que se dejarán guiar a contestar primero la segunda pregunta porque creen ser merecedores de la atención del mundo de sus “infinitos” logros  o quizá traten de cambiar de conversación porque saben evidentemente su vida ha sido ocio y monótona no se han dedicado absolutamente a nada sólo que a criticar sin tener los suficientes recursos como para hablar de algo o alguien, sólo tratan de ser tan impresionantes como los que los rodean, los que también se quejan y se quejan pero no saben porque. Y aquí demuestro verdaderamente mi enojo ante estas personas, pero sería verdaderamente ilógico que me quejara sin razón.
Entonces les diré por qué admiro a Paulo Coelho. Se asombraran de tal hombre “¿cómo es posible que lo admires si su forma de escribir es totalmente trillada y resulta siempre un cliché?” Perdón que él no sea tan genial como tus escritos inéditos, perdón que él me allá enseñado a creer en mi misma, porque por si no sabías su lectura va dirigida a la superación personal, pero como tú tienes el ego por los cielos es evidente que se haga una ridiculez que existan libros de este estilo. Pero deberán tener que más allá de sus obras existe un hombre, sé que para ustedes personas de “mente abierta” resulta lógico mis palabras, aunque sea de lo más curioso que no sean capaces de darme una razón justa a su opinión sobre este sujeto. Yo por otro lado seguiré demostrando por qué lo admiro. Paulo Coelho, tenía un interés hacía la literatura, el teatro y el periodismo. Su padre le parecía una idea absurda y que jamás podría llegar a sobresalir en los ámbitos donde Paulo quería ejercer por lo tanto moriría de hambre, por lo cual tomó la decisión de internarlo en un manicomio y no sólo fue internado una vez si no varias veces por querer seguir un sueño artístico, porque iba en contra de lo que creían sería mejor para él. Cuando tuvo la edad para ingresar a una universidad fue obligado a estudiar Derecho, no obstante sus intereses seguían en otro rumbo. Así fue como se une a grupos anarquistas buscando su real vocación. Fue compositor, además obtuvo otros trabajos dentro de su recorrido de independencia y camino a lograr su objetivo.
Esto es un poco de la biografía del hombre que me enseñó a seguir un sueño por más absurdo que parezca o por hay quienes estén en contra de lo que pienses, sí exactamente como este escrito. Se dan cuenta entonces que admiro a un hombre que sufrió, pasó por cosas desagradables, pero al fin por sus propios méritos salió adelante y es verdad que mezcla un poco de ficción a sus historias, resulta entonces una realidad fantástica en la cual de cierto modo parece ilógica, pero nos llena de esperanza, no es una lectura analítica la que nos presenta, sino una visión a de lo que se puede lograr cuando uno verdaderamente se propone a realizar sus objetivos, a que si queremos es solo cuestión de movernos por nosotros mismos. Tal vez su idea no cambié, su idea que Paulo Coelho es un mal escritor, pero claro si sigue siendo esa su opinión, sería bueno que abrieran un poco sus conocimientos e intentarán ser más tolerantes a los gustos de cada persona, porque para ser buen crítico se debe conocer al menos lo que se analiza, no sólo por lo que se ha dicho sino por lo que se sabe por sí mismo.






sábado, 28 de julio de 2012

Circunvalación 2

Este fue un trabajo de la escuela. Ya tiene tiempo que lo hice pero quisiera compartirlo. 

Entre tanta gente que sube a ti,
llenas de solicitudes, que trabajo van a pedir
y tú les mueves el corazón
más rápido que cualquier ave velos.

Entre las calles rozando baches vas
y no te importan si caen hacia atrás.
Tú destino todos los días está marcado,
mientras nuestras vidas en ti siempre llevamos cuidando.

Circunvalación 2 es claro que pudieras volar
volar hasta llevarnos al cielo, pero el sentido se perdería
que fueras tu transporte color naranja
que nos alimentas mientras tu humos traseros
nos van matando.

Entre tanta gente que sube a ti,
llenas de solicitudes, que trabajo van a pedir
y tú les mueves el corazón
más rápido que cualquier ave velos. 

domingo, 1 de julio de 2012

Había una vez un circo.



Esta es mi primera reseña publicada, el propósito de ella es compartir al público una experiencia especial que tuve recientemente. El título les puede dar una aproximación a ello ya que evidentemente estuvo relacionado con el circo.
El circo para mi era un espectáculo donde los insectos de una mala instalación se trepaban sobre tus pies mientras dos payasos con chistes sumamente simples trataban de lograr su trabajo. Tal vez sea un poco dura para juzgar el oficio de aquellos personajes, pero preferiría un mejor espectáculo aunque su precio se elevase. Y fue entonces cuando después de casi cinco años volví a pisar el escenario cirquero, pero era la primera vez que entraba a uno donde la alegoría, el esfuerzo y el suspenso se presentaban.
Este admirable establecimiento de diversión sana, se había instalado hacía pocos días en el lugar donde ya es de costumbre en mi ciudad, aunque ha decir verdad hay tres partes donde se instalan, cerca de alguna tienda de autoservicio.
El día que acudí he de decir que no me llenaba la idea de ir al circo, pero quise darle la oportunidad a nuevas experiencias aunque fuesen poco alentadoras. Además qué podía perder si yo iba de invitada. Mis padres, se prepararon con suficiente botanas para apreciar la función, creo que el alimento mientras se presenta un show y síntoma de aburrimiento, es por ello que mientras empieza una película, tendemos a acabarnos las palomitas antes de que comience. Así mis padres, mi sobrina y yo llegamos al circo. Por fuera pareciese como cualquier otro; personas en la taquilla contando una y otra vez cuantos iban a entrar verificando los precios para ver cuantos pudiesen entrar sin pagar. Niños corriendo de un lado a otro asombrándose por la especie de corral donde tienen algunos animales que se presentarán en el show. Luces por todos lados haciendo más llamativos los letreros publicitarios. Ahí entre todo aquello vive el espíritu del circo y no importa su calidad como tal, siempre llevará dichos elementos que uno mismo como espectador los crea. Es tal vez un mismo ritual que celebramos automáticamente cuando este tipo de eventos llegan a nuestra ciudad. El circo, un buen circo, tiene como finalidad unir a las familias y por medio de las risas bajar los niveles de estrés entre las personas mayormente adultas.
Al empezar la función, el maestro de ceremonias mencionó  las salidas de emergencia en caso de que algo malo sucediera, luego los artistas dieron la bienvenida a nosotros, los espectadores. Era un baile moderno con la partición de todos aquellos participarían aquella noche.
El primer acto constó de una niña de unos diez años más o menos. Se paró sobre una mesa que se encontraba en el centro, luego doblo su espalda hacia atrás tocando la punta de sus pies con sus manos. Una niña con esa elasticidad me parecía sorprendente y es que será porque yo ni siquiera puedo hacerlo ni doblando las rodillas. Y si su increíble flexibilidad fuera poco podía sostener en  unos de sus pies girando un aro. Era suficientemente espectacular para mí y aunque falló una vez el público no se sentía defraudando sino que seguía aplaudiendo en forma de ánimos y el agrado a su número. Después de ello, cada vez que se presentaba un acto diferente había un pequeño intermedio entre cada uno. Allí se presentaban los payasos interactuando con el público lo que hacía estos lapsos impredecibles. Además se trababa de juego donde cualquiera pudiese participar, en verdad agradezco que no haber sido elegida. El circo siguió con sus funciones, tocaba el momento de dos hombres arqueros, quienes de momento me pusieron nerviosa ya que temí a que alguna de sus flechas llegase a darle a cualquier espectador. No obstante si esto llegara a pasar creo que no se arriesgarían tanto a presentar tal acto. Así continuó fantásticamente el show, malabares, payasos, chistes simples y sin morbo o con contenido sexual. Mostraron que podía darse un buen circo sin llegar a la vulgaridad. Por último se apagaron las luces y armaron un escenario aéreo. Se presentarían los trapecistas. Estos llevaban ropa que con la única luz ultravioleta encendida se veían sorprendentes sobre el público, además también había decoración estelar resaltante. Así con aquel espectáculo sobre nosotros terminó la función.
A decir verdad cada uno de los actos que se presentaron, además del de los animales que no mencioné, me parecieron realmente sorprendentes, me di cuenta que los artistas estaban preparados tanto con su talento, como para mantener al público atento al show.
Así pues he de remarcar que volvería ir a circos de esta magnitud, ya que es algo que no siempre podemos tener, además nos saca de la rutina.  Por ello quiero recomendarles que si en su ciudad hay un circo no desperdicien la oportunidad de visitarlo, quizá puedan asombrarse tanto como yo lo hice.

jueves, 21 de junio de 2012

Para todos...

... los borreguitos.


Qué se sentirá ser como tú necesitado de alguien que te esté mirando, necesitar de alguien que te acompañe, necesitar de alguien diga amar lo que tú deseas, necesitar de las buenas criticas y el amor hipócrita, ya veo que tú y yo somos tan diferentes. Preferiría mejor un amor de poquito y sincero, a tu falsedad y es que vi en ti una diferencia suprema entre tantos animales que sólo se hablan cuando hay problemas. Alguna vez mencioné que eras ciego, pero yo me cegaba al negar que tu fueses igual a la manada, ahora me doy cuenta que eres un borreguito con lana pintada ha de ser por eso yo te confundí. Pero no te apures, yo seguiré buscando y te aseguro dejaré de fijarme en borreguitos con manchas, esos que te hacen creer que son diferentes, pero siguen perteneciendo al rebaño

lunes, 11 de junio de 2012

El mal de tu mujer.


No podrías darte cuenta cuál es mi mal
Aunque fuese más claro como agua
Y es que parece estuvieses ciego
Me doy cuenta tus lentes tienen función.

Hombre cómo es posible tu mirada
A veces tenga enfoques inmensos
Mientras frente de ti, una mujer pide
Pegada a tu oído estés con ella.

No sólo en cuerpo sino también tu alma
Sentir que al menos vivo con alguien más
Aquí donde permanece oscuro.

Otra vez te escribo añorando
Sobre esta cama des respuesta alguna
A las plegarias diarias que a ti te hago.

lunes, 4 de junio de 2012

Una mañana.

Sostenía de sus brazos un oso, o era siempre lo que en su mente suponía que era. Estaba somnolienta entre las cobijas de tiempo invernal, mientras el viento del verano se introducía en su diminuto cuarto donde un objeto más tirado no podría caber. No era ella la mujer más hermosa, quizá era como cualquiera que pudiese imaginar esta historia, tenía defectos y también virtudes. Era una mujer y estaba dormida con una pijama, hacía calor, el reloj marcaba las 9:24 de la mañana y ella seguía arropada, tal vez había algo dentro de sí que siempre permanecía sin calor, por ende se molestaba con el viento por torturarla. Escuchó un ligero ruido en la parte de abajo de la casa. Alguien abrió la puerta. Pero sólo pudo con aquel sueño pesado parpadear lentamente, pronto unas pisadas subían las escalaras por las cuales siempre corría por llevar prisa a llegar algún destino; para perderse un rato lejos de ahí. Eran unas pisadas fuertes y varoniles, ansiosa esperaba que fuese él. Y así fue. La miró allí extendida con su boca seca y rodeaba de una noche cansada y blanca. La besó. “Buenos días” dijo él, ella sólo sonrió. Apenas pudo abrir los ojos cinco segundos, cuando de nuevo cayó rendida, no era él quien no podía contra ese sueño, sino ella en verdad caía bajo los hechizos de Morfeo. Él entonces la abrazó, bajo la ropa y las cobijas, tomó sus ligeros pechos y empezó con ellos jugar. En la boca de ella sé dibujo una sonrisa, la volteó de lugar para poder besar su espalda y... su punto débil. Seguía mallugando la parte frontal de la mujer, la respiración de aquella criatura femenina se alteraba cada vez más, olvidaba poco a poco la apuesta con Morfeo. Sentía excitación. Y de sus manos el oso, que parecía león, se fue resbalando. Las manos de él tocaron las de ella, se unieron. Existió sólo una persona en aquel cuarto con un fuego de dos corazones encontrados por la llama que los prende por los rayos suaves del sol. El cuerpo de ella se erizaba de pies a cabeza, la mano de él en la parte central de la mujer se encontraba y como si tocase una guitarra obtuvo que su parte libidinal se asomara, lo mecía de un lado a otro, ella sentía placer extremo, él por mientras mordía su oreja susurrando una y que otra perversión. Ella dejó de sentir frío, tal vez encontró el calor que buscaba o tal vez se engañaba, un engaño profundamente sensual y ¿qué más da? le encantaba. Él bajó el sencillo short de ella dejando sus inocentes bragas a un lado. Ella quiso voltear para besarlo, pero él se negó, apartó todas las cobijas de alrededor y la dejó completamente desnuda, sólo le quedó guardar su pudor con sus dos manos sobre sus pechos, era una perversión sentirse bajo los ojos de alguien que llega sin avisar, era algo exótico y ella lo amaba. En el momento. Él bajó su bragueta y acerco su miembro en la criatura desnuda, ella lo llevó a su boca y lo mojó, estaba completamente salpicado por las energías que pronto recobró, su lengua descendía explorando regiones que de memoria conocía, de recordar esa novedad que algún día lo fue, pero ahora la primavera estaba pasando ya lo frutos parecían maduros o quizá ya habrían sido muy maduros y el otoño les estaba llegando, esa época donde predomina el rojo, la alborotada pasión, la melancolía, el recuerdo de los días lluviosos y soleados primaverales, ahora sólo se consumían en restos de nuevas experiencias por ocurrir sin un poco de amor, sólo ir más allá de lo hecho y convertirse cada vez más en mímesis de alguna aventura propia. Pero había aún un latido entre los cuerpos, una ligera chispa de haberse encontrado como dos personas tan solas. Ella seguía demostrando que estaban juntos; él era esa unión. Tomó el cabello de la mujer fuertemente introduciendo una y otra vez su miembro a la boca de ella, cada vez con mayor fuerza, hasta lo más profundo. La quitó después que ella mostró asfixiarse y la acercó a la orilla de la cama, no esperó mucho y levanto las piernas de la mujer penetrándola. Entonces aquella criatura desnuda tocó el cielo y regresó mirando el hombre que amó un día “¿cómo?” aparecía la pregunta en su cabeza, era sólo un ¿cómo? habría infinidad de palabras para complementar la frase pero sólo aparecía un ¿cómo? al fin y al cabo la enamoraba, la usaba, la quería, la tenía a sus pies y en su cabeza. Tal vez nadie entendía que eso también podría significar amor, tal vez. El viento seguía soplando ahora le daba gracias al viento estar de su lado ya no era frío sólo hacía su función de mensajero. Él terminó dejando la herencia de ambos por arriba del vientre de ella, y si lo hubiese hecho abajo habría razón para quedarse, nadie en un lugar tan pequeño hubiera querido quedarse, ambos eran aves y volaban alto, tan alto que a veces se perdían. El hombre se volvió a vestir y limpió la evidencia en su cuerpo, la besó y se marchó. Ella tenía la cara enamorada sintiéndose no tan solitaria, a veces aceptaba esa relación porque su alma no tenía el calor suficiente, porque se sentía fría y vacía, porque estaba rota, porque no rogaría, porque estaba en sus principios, porque no debía hacerlo, porque estaba cansada de llorar en las noches y caer rendida por las mañanas esperando a que él de alguna manera volviese regresar.

sábado, 2 de junio de 2012

Sueño profundo.

Estaba a punto de dormir, escuchó un ruido. Provenía de bajo de su cama. Se asomó con cierto miedo. Era casi la media noche, de su brazo derecho sostenía un peluche a pesar hace mucho tiempo no lo tenerlo cerca, esa noche estaba con él. Algo inconscientemente le hizo dudar en asomarse, pero una curiosidad mayor llegó. Con los pies en la cama y la cabeza colgando, miró debajo de aquellas tablas bajo el colchón donde él dormitaba. Observó sólo oscuridad ¿Qué más podría ver sin luna introduciéndose por la ventana? con un salto se introdujo hacia abajo. Sintió frío; allí era más grande de lo que pensaba. Cierta luz lo alumbraba, era una luz muy incandescente dejándolo sin razón a dónde ir. Una sombra vio a lo lejos. Las dimensiones de aquel lugar perdieron importancia empezando a perseguir al ente distante. Ya no estaba esa luz que hubo en un principio, ahora sólo era un túnel recto. Lejos de ahí, en aquel larguísimo ducto, encontró otra luz que no era tan incandescente, pero le proporcionaba calor. Escuchó su nombre con la voz más suave y angelical, un nudo en la garganta sintió, no supo explicarlo; era su madre. Su padre, también estaba ahí, con aquella pipa que jamás soltaba; sus amigos, con quien le gustaba divertirse, estaban inquietos corriendo de un lado a otro. “Será un sueño” pensó, con un gesto de inmensa alegría “De ser así no quiero despertar” se dijo corriendo hacia sus seres queridos. Era verdad, ya no despertaría.
Ya no es un niño”  mencionó un paramédico intentando salvar la vida del pobre viejo quien con mucho sentimiento parecía abrazar su peluche de la infancia. Su corazón era débil donde ya no era amado, sólo sollozos se escuchaban. Él, era otra vez niño y jugaba en un sueño profundo.