lunes, 4 de junio de 2012

Una mañana.

Sostenía de sus brazos un oso, o era siempre lo que en su mente suponía que era. Estaba somnolienta entre las cobijas de tiempo invernal, mientras el viento del verano se introducía en su diminuto cuarto donde un objeto más tirado no podría caber. No era ella la mujer más hermosa, quizá era como cualquiera que pudiese imaginar esta historia, tenía defectos y también virtudes. Era una mujer y estaba dormida con una pijama, hacía calor, el reloj marcaba las 9:24 de la mañana y ella seguía arropada, tal vez había algo dentro de sí que siempre permanecía sin calor, por ende se molestaba con el viento por torturarla. Escuchó un ligero ruido en la parte de abajo de la casa. Alguien abrió la puerta. Pero sólo pudo con aquel sueño pesado parpadear lentamente, pronto unas pisadas subían las escalaras por las cuales siempre corría por llevar prisa a llegar algún destino; para perderse un rato lejos de ahí. Eran unas pisadas fuertes y varoniles, ansiosa esperaba que fuese él. Y así fue. La miró allí extendida con su boca seca y rodeaba de una noche cansada y blanca. La besó. “Buenos días” dijo él, ella sólo sonrió. Apenas pudo abrir los ojos cinco segundos, cuando de nuevo cayó rendida, no era él quien no podía contra ese sueño, sino ella en verdad caía bajo los hechizos de Morfeo. Él entonces la abrazó, bajo la ropa y las cobijas, tomó sus ligeros pechos y empezó con ellos jugar. En la boca de ella sé dibujo una sonrisa, la volteó de lugar para poder besar su espalda y... su punto débil. Seguía mallugando la parte frontal de la mujer, la respiración de aquella criatura femenina se alteraba cada vez más, olvidaba poco a poco la apuesta con Morfeo. Sentía excitación. Y de sus manos el oso, que parecía león, se fue resbalando. Las manos de él tocaron las de ella, se unieron. Existió sólo una persona en aquel cuarto con un fuego de dos corazones encontrados por la llama que los prende por los rayos suaves del sol. El cuerpo de ella se erizaba de pies a cabeza, la mano de él en la parte central de la mujer se encontraba y como si tocase una guitarra obtuvo que su parte libidinal se asomara, lo mecía de un lado a otro, ella sentía placer extremo, él por mientras mordía su oreja susurrando una y que otra perversión. Ella dejó de sentir frío, tal vez encontró el calor que buscaba o tal vez se engañaba, un engaño profundamente sensual y ¿qué más da? le encantaba. Él bajó el sencillo short de ella dejando sus inocentes bragas a un lado. Ella quiso voltear para besarlo, pero él se negó, apartó todas las cobijas de alrededor y la dejó completamente desnuda, sólo le quedó guardar su pudor con sus dos manos sobre sus pechos, era una perversión sentirse bajo los ojos de alguien que llega sin avisar, era algo exótico y ella lo amaba. En el momento. Él bajó su bragueta y acerco su miembro en la criatura desnuda, ella lo llevó a su boca y lo mojó, estaba completamente salpicado por las energías que pronto recobró, su lengua descendía explorando regiones que de memoria conocía, de recordar esa novedad que algún día lo fue, pero ahora la primavera estaba pasando ya lo frutos parecían maduros o quizá ya habrían sido muy maduros y el otoño les estaba llegando, esa época donde predomina el rojo, la alborotada pasión, la melancolía, el recuerdo de los días lluviosos y soleados primaverales, ahora sólo se consumían en restos de nuevas experiencias por ocurrir sin un poco de amor, sólo ir más allá de lo hecho y convertirse cada vez más en mímesis de alguna aventura propia. Pero había aún un latido entre los cuerpos, una ligera chispa de haberse encontrado como dos personas tan solas. Ella seguía demostrando que estaban juntos; él era esa unión. Tomó el cabello de la mujer fuertemente introduciendo una y otra vez su miembro a la boca de ella, cada vez con mayor fuerza, hasta lo más profundo. La quitó después que ella mostró asfixiarse y la acercó a la orilla de la cama, no esperó mucho y levanto las piernas de la mujer penetrándola. Entonces aquella criatura desnuda tocó el cielo y regresó mirando el hombre que amó un día “¿cómo?” aparecía la pregunta en su cabeza, era sólo un ¿cómo? habría infinidad de palabras para complementar la frase pero sólo aparecía un ¿cómo? al fin y al cabo la enamoraba, la usaba, la quería, la tenía a sus pies y en su cabeza. Tal vez nadie entendía que eso también podría significar amor, tal vez. El viento seguía soplando ahora le daba gracias al viento estar de su lado ya no era frío sólo hacía su función de mensajero. Él terminó dejando la herencia de ambos por arriba del vientre de ella, y si lo hubiese hecho abajo habría razón para quedarse, nadie en un lugar tan pequeño hubiera querido quedarse, ambos eran aves y volaban alto, tan alto que a veces se perdían. El hombre se volvió a vestir y limpió la evidencia en su cuerpo, la besó y se marchó. Ella tenía la cara enamorada sintiéndose no tan solitaria, a veces aceptaba esa relación porque su alma no tenía el calor suficiente, porque se sentía fría y vacía, porque estaba rota, porque no rogaría, porque estaba en sus principios, porque no debía hacerlo, porque estaba cansada de llorar en las noches y caer rendida por las mañanas esperando a que él de alguna manera volviese regresar.

sábado, 2 de junio de 2012

Sueño profundo.

Estaba a punto de dormir, escuchó un ruido. Provenía de bajo de su cama. Se asomó con cierto miedo. Era casi la media noche, de su brazo derecho sostenía un peluche a pesar hace mucho tiempo no lo tenerlo cerca, esa noche estaba con él. Algo inconscientemente le hizo dudar en asomarse, pero una curiosidad mayor llegó. Con los pies en la cama y la cabeza colgando, miró debajo de aquellas tablas bajo el colchón donde él dormitaba. Observó sólo oscuridad ¿Qué más podría ver sin luna introduciéndose por la ventana? con un salto se introdujo hacia abajo. Sintió frío; allí era más grande de lo que pensaba. Cierta luz lo alumbraba, era una luz muy incandescente dejándolo sin razón a dónde ir. Una sombra vio a lo lejos. Las dimensiones de aquel lugar perdieron importancia empezando a perseguir al ente distante. Ya no estaba esa luz que hubo en un principio, ahora sólo era un túnel recto. Lejos de ahí, en aquel larguísimo ducto, encontró otra luz que no era tan incandescente, pero le proporcionaba calor. Escuchó su nombre con la voz más suave y angelical, un nudo en la garganta sintió, no supo explicarlo; era su madre. Su padre, también estaba ahí, con aquella pipa que jamás soltaba; sus amigos, con quien le gustaba divertirse, estaban inquietos corriendo de un lado a otro. “Será un sueño” pensó, con un gesto de inmensa alegría “De ser así no quiero despertar” se dijo corriendo hacia sus seres queridos. Era verdad, ya no despertaría.
Ya no es un niño”  mencionó un paramédico intentando salvar la vida del pobre viejo quien con mucho sentimiento parecía abrazar su peluche de la infancia. Su corazón era débil donde ya no era amado, sólo sollozos se escuchaban. Él, era otra vez niño y jugaba en un sueño profundo.

jueves, 17 de mayo de 2012

Sólo tiempo.

Tú que no eres Izy, te maldigo bajo las horas antes de salir el sol.

Romperé mis estereotipos ¿qué más quedará de mi? Hay una incógnita aquí, pero ha sido ya respondida con la verdad. Siento adrenalina entre la mentira ¿y dónde queda lo demás? Ya ha perdido el sentido en su propia esencia, así el mismo amor por el oficio que se vuelve monótono y competitivo, quedando tan sólo querer sacar tu presencia, presencia profunda que llena los huecos faltantes y desvela mis profundas necesidades de tener un momento a tu lado. Libre sobre cualquier pensamiento eterno se estanca la esencia de ti, te has vuelto un rebelde aquí en esta repetitiva ciudad y amo, amo tu existencia maldecida, escondida, secreta, aullante, a la que no podrás entender, y yo, yo amo, canto con el corazón. Habrá más que decir cuando ha querido salir lo más profundo, preguntándome qué tan hondo he caído y si tú eres almohadilla en esta travesia, ¿serás simplemente un paso más? o una lámpara mágica a los viajes lejanos de la eterna realidad que cada vez se vuelve tan falsa. Pido un momento de silencio para reaccionar. Cargar un poco mis ánimos para sentir que no he fallado esta noche, otra vez. Todo suena tan peculiar una noche más, pero ya lo real permanece en la oscuridad, a donde Izy es privada de entrar. Momentos en los que se regresa a Arabia en busca de aventuras, parecen ser todas de noche casi irreales, pero han de salvar una y otra vez tu vida, vida, vida magnífica de historias pertenecientes a siglos atrás, simplemente una forma de ocultar los tabús incomprensibles. Ahora pongo en juicio, lo que jamás debió ser de mi propia esencia, lo que debió ser solo un sueño y quedarse ahí, pero realidad extraña se ha vuelto y no puedo entenderlo no sé a dónde me llevará este camino, a los cuatros elementos justifico ha sido culpa del viento y del tiempo, conmigo han jugado. Venus jamás entenderá que el amor no subsiste por su presencia y otros dioses me aconsejan. Mercurio me hizo siendo mensajera y no correspondida del amor. Todo tendrá un sentido, ¿podrás comprenderlo? Por ahora dejaré en duda lo que tú no entiendes, lo que yo deseo guardar, lo que el mundo no sabe, lo que el tiempo dirá.

jueves, 10 de mayo de 2012

Tierra

Sombra perversa que sigue mis pasos, siempre ahí tan oscura y a mi lado. No dejas de guiar este camino versátil enamorado del viento, bajo un signo mensajero. Pero tú, maldita sombra pegada a la tierra, pedazo de polvo infértil, con gran poder, confiado de Venus que te corona de laurel. Me atrapas y no me dejas escapar, te tengo, me tienes, al fin al cabo siempre estamos uno tras el otro, sin dejarnos ir. Veo la luz, pero te ausentas junto a la pared, me miras con esa lóbrega forma de ver tuya, sólo me miras tomándome con tus oscuros matices. Me acerco a la luz y me miras, estoy tan cerca de la luz y me miras, estoy a punto de tocar la luz y me miras, me sostienes del brazo, me detienes. Te burlas porque me tomas y regresas mis pasos para sólo contemplar la luz a tu lado, “las estrellas allá en el cielo podrán durar siglos”, dices “pero tú y yo estaremos juntos siempre” terminas. Yo, yo quisiera ser infinito apartado del “Siempre” y volverme siglo, estrella, brillante. Es irónico que tú, con ese color sombrío jamás me observes en la oscuridad ¿Por qué te alejas? Ahora ¿Dónde estás? O serás tú quien me acobija en mis peores momentos. Al menos me propondré a cambiar esa imagen tuya del héroe que me arropa. Si bien, ambos conocemos la noche y sabemos el momento más oscuro cuando ni uno ni el otro se tiene, pero se es libre, pocos momentos dura la paz, la soledad, la perfecta calma en la oscuridad, en ese dolor de poquito que nos mata pero disfrutamos más que la cotidianeidad, ¿Lo disfrutamos? Verdad que ¿Lo disfrutamos? ¡Oh sombra! Vuelves a aparecer cada día continuando nuestros pasos juntos mirando el cielo añorando la oscuridad y la paz, mirando al suelo soportando la oscuridad y la guerra.

lunes, 16 de abril de 2012

Agua

Es curioso porque después de mucho tiempo subo mis escritos, en fin nada en especial, sólo que lo disfruten ;)

De mi boca miras como fluye el pasado y ya no deseas más que se estanque el agua, pero cavas zanjas muy profundas y las aguas de mi ser las recorren y caen. No se pueden levantar, ahora tú eres nube, te vas.  Me dejas entre tus abismos, a ¿dónde has ido? No entiendo exactamente cómo te vuelves ligero y te vas, te vuelves en masa frágil y brío lleno. Te vuelves utopía majestuosa de matices opacos sobre mi cabeza. Me saturas de tu nada, de las cosas que no das explicación. Entonces intento salir de este cause, tranzando caminos por doquier a ¿dónde voy? Me guío por el viento cómplice, susurrante de rutas secretas, me dejo caer a veces y ya ni sé si agua llevo pero te sigo a ti, con tu aliento a mar, siempre a sal, amargo. Soy río y te transformo en océano, profundo, misterioso, oscuro, infinito, lleno de vida, enorme, mareante, inerte y es que a ti me dirijo aunque mi pensamiento sabe que volverás a orillarme convirtiéndome en río, siempre distante y de algún modo a ti estoy ligada.

lunes, 19 de marzo de 2012

Poema región 4 1/2

Algo de hace mucho que quería dejar. Pd: el tiempo es relativo.

No cierres los ojos, no me dejes caer a mí sola, no quiero sentir que soy sólo yo quien siente este amor. No cierres los ojos cuando te besó, el cuarto permanece frío mientras tú te ausentas. No cierres los ojos, ni rías suavemente, no quiero pensar que de mí te burlas. No cierres los ojos porque te extraño cada vez que lo haces. No cierres los ojos cuando estés conmigo, deseo penetrar en tu mirada mi corazón puro. No cierres los ojos, cuando te estoy mirando, cuando deseo profundamente acabar en tus brazos, en tus labios, en tu cabello, tus dedos, tu pecho. Encontrar tus ojos abiertos hallando en ellos al menos una luz de amor sincero.




lunes, 5 de marzo de 2012

La niña de la granja.

Hace mucho tiempo en algún lugar lejano, vivía una niña en una granja, donde había animales desde gallinas hasta avestruces, desde vacas hasta búfalos. Un día andando por el corral de las vacas, miró algo en el suelo, tenía un aspecto verdoso y mal oliente. La niña tomó un palo y la interrogó:
¿Qué eres?- preguntó la niña llena de curiosidad.
Soy una mierda.- contestó el pedazo viscoso del suelo.
Una mierda.- repitió ella con intensidad.
Sí, soy eso nada más que una mierda.
La niña en realidad nunca había visto una mierda en su vida y le daba curiosidad su función o su proveniencia así que de nuevo la interrogó:
Mierda, ¿para qué sirves?
Para nada, soy lo que desechan los animales, no soy más que una mierda.
Entonces.- mencionó la niña con una tenue voz. – antes eras parte de un animal.
Sí.- contestó la mierda malhumorada. – fue un proceso cansado. Veras, yo solía ser una planta tranquila y libre, hasta que cierto día un animal de enorme tamaño me comió. Desconozco su nombre, pero le llamé “vida”.
 La niña que sabía cada uno de los nombres de sus animalitos, supo que se trataba de una vaca, no quiso mencionarlo, así que dio seguimiento al relato que la mierda le hacía.
Eso sólo fue el principio, pues de ahí tuve que pasar a un lugar oscuro. De ser una seria planta, me estrujaron hasta dejarme sin fuerzas, pensé que sería lo único, pero en mi debilidad quise salir adelante.
La niña escuchaba atentamente palabra por palabra de la mierda, pues le parecían fascinantes los sucesos que le contaba. Por lo tanto no lo interrumpía ni un segundo.
Cuando pensé que saldría.- mencionó la mierda alzando parte de su cuerpo al cielo. – llegué a otro lugar oscuro, ahí conocí a ciertas cosas que al principio me agradaron, luego estos me empezaron a descomponer. Dándome este olor mal oliente y privándome de lo poco que tenía. Desnudo, me elevaron a un lugar. Aquí había abundante agua, esta era deliciosa y me llené de ella. Esto me dio una esperanza y me sentí nuevo otra vez. Estaba gustoso a pesar de que era muy oscuro ahí, por eso fue que seguí caminando en aquella “vida”. Pero cuando todo parecía salir a la perfección llegué al último lugar oscuro de todas partes caía una un ácido que carcomía mi piel desnuda. Ya no podía más, era demasiado para mi y heme aquí, hecho una mierda por la “vida” que sólo me trató con una mala cara, aun cuando me dio esperanzas, pero al fin y al cabo terminé siendo una mierda.- sollozó profundamente y continuó diciendo. – jamás podré volver a ser la planta aquella que fui, la que con el viento se movía a su compás de libertad. Ahora soy pura mierda y nada más.
La niña miró a la mierda y la tomó con sus pequeñas manos. A pesar de ser sólo una niña sabía mucho de animales y plantas, amaba a cada ser por igual. Habiendo tomado a la mierda la llevó a un montón de tierra y ahí la esparció delicadamente y le dijo.
Mierda incorpórate de nuevo a la tierra y no te lamentes más, tengo un buen presentimiento de ti. – dijo sonriéndole y rociando un poco de agua sobré ella y la tierra.
Un buen presentimiento si sólo soy una mierda.
La niña se marchó haciendo caso omiso a las palabras de la mierda. Los días pasaron y la mierda poco a poco se incorporaba a la tierra y los demás minerales, hasta crear una mezcla homogénea. La mierda ahora era más que eso, ahora pertenecía a la misma tierra. Después sentía un cosquilleo por debajo de sí misma. Era un brote de alguna planta. La abrazo porque sintió un afecto inexplicable por ella. Siguieron pasando los días y la mierda que era parte de la tierra, se incorporaba a la planta, hasta unirse. Cuando salió de la tierra se transformó en una hermosa flor, de tallos fuertes, hojas brillantes, pétalos grandes y llamativos. La mierda miró al cielo, ya siendo una radiante creación de extremada belleza, dándole gracias a la niña porque confió en que a pesar de que la “vida” lo había convertido en una mierda, todavía había esperanzas de transformarse en algo que de verdad valiese la pena, aun más que una simple planta verde.